Siempre que asimilamos algo con el "placer", nos exponemos al peligro constante de vivir aquello en un determinado tiempo.
Sin embargo, aunque sea a corto plazo, no limitamos las ocasiones que podemos disfrutar de esta sensación que en todo ámbito es importante para nuestro día a día.
Podemos hacer referencia al placer en la comida, música, sexo, descanso, entretenimiento, etc. Todo depende del momento en que nos encontremos,
En la comida, primeramente si ya nos quitamos el hambre, estamos sintiendo un placer indirecto, es decir pasa desapercibido a nuestros sentidos. Esto resalta cuando probamos un bocado de un plato que cumpla con nuestras expectativas ya sea por experiencia o por sorpresa.
Musicalmente el placer llega a su máximo punto de ebullición, cuando las melodías y armonías han cautivado nuestro sentido receptor.
El placer musical va asociado a muchos sentimientos que pueden jugar en nuestra contra en muchas ocasiones, sin un control debido nos podría traer arrepentimientos.
En su extensa variedad de géneros la música aparte de una medicina (para muchos), es un estado del alma y por ende provoca un placer especial en nuestra humanidad.
Sin embargo se podría escribir miles de páginas, tratando de evidenciar el comportamiento del placer en nosotros, y jamás lograríamos concluir en esta materia de la naturaleza.